Las bacterias que convierten los residuos plásticos en analgésicos

E. coli: de bacteria intestinal a pilar de la biotecnología moderna

Resumido del original porr Zoe Corbyn Technology Reporter, San Francisco para BBC NEWS del 25/9/25

E. coli: de bacteria intestinal a pilar de la biotecnología moderna
A comienzos de este año, un avance científico sorprendió al mundo: investigadores lograron que una bacteria común, Escherichia coli, degradara compuestos derivados de residuos plásticos y los transformara en paracetamol, uno de los analgésicos más utilizados a nivel global.
Este hito no es un caso aislado, sino el resultado de décadas de investigación que han consolidado a E. coli como uno de los organismos más versátiles y valiosos de la biotecnología.
Aunque popularmente asociada a enfermedades intestinales, muchas cepas de E. coli son inofensivas y se utilizan masivamente en laboratorios. Su rápido crecimiento, facilidad de manipulación genética y capacidad para alojar ADN extraño la convirtieron en el “organismo modelo” por excelencia para estudiar procesos biológicos fundamentales.
Al igual que los ratones o la levadura en otras áreas, E. coli desempeñó un papel clave en descubrimientos históricos: permitió descifrar el código genético, fue el primer organismo modificado genéticamente en la década de 1970 y facilitó en 1978 la producción de insulina humana sintética, reemplazando la obtenida de animales y reduciendo efectos adversos en pacientes diabéticos.

En la actualidad, tanques industriales repletos de E. coli modificada genéticamente funcionan como verdaderas “fábricas vivientes” capaces de producir fármacos, combustibles, solventes y aditivos alimentarios. Investigadores como Stephen Wallace https://edwebprofiles.ed.ac.uk/profile/dr-stephen-wallace de la Universidad de Edimburgo, han demostrado usos aún más sorprendentes: transformar residuos plásticos en sabor a vainilla o convertir desechos urbanos en fragancias.

Las razones de su éxito son múltiples. Además de su genética ampliamente conocida, E. coli tolera distintas condiciones ambientales, puede congelarse y reactivarse sin dificultad, y crece en gran variedad de sustratos sin requerimientos complejos. Para la industria, esto se traduce en procesos altamente económicos y escalables.

Sin embargo, algunos especialistas comienzan a cuestionar si la dependencia casi exclusiva de E. coli podría estar limitando la exploración de alternativas potencialmente superiores. El microbiólogo Paul Jensen advierte que existen miles de microorganismos poco estudiados que podrían realizar funciones similares —como degradar residuos, producir compuestos químicos o resistir condiciones extremas— de manera más eficiente y sin necesidad de ingeniería genética intensiva. Microbios presentes en vertederos o incluso en la cavidad bucal humana podrían llevar a soluciones más sostenibles y novedosas.

Una de las candidatas emergentes es Vibrio natriegens, aislada en los años 60 pero redescubierta recientemente debido a su velocidad de crecimiento, dos veces mayor que la de E. coli, y su extraordinaria capacidad para incorporar ADN. Investigadores como Buz Barstow la consideran una plataforma prometedora para desarrollar bioprocesos orientados a la sostenibilidad, como la producción de combustibles a partir de dióxido de carbono o la extracción ecológica de minerales. A pesar de su potencial, V. natriegens aún carece de las herramientas genéticas y la infraestructura industrial que E. coli ha acumulado durante décadas. Por ello, su adopción masiva podría demorar.

En conclusión, E. coli seguirá siendo, en el corto plazo, la columna vertebral de la biotecnología moderna.
Sin embargo, el futuro del sector probablemente dependerá de ampliar el repertorio de microorganismos utilizados, combinando la solidez de esta veterana bacteria con nuevas especies que permitan enfrentar desafíos globales de manera más eficiente y sostenible.

Ver nota completa en https://www.bbc.com/news/articles/c4gvm1kjxxvo

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