Una conversaciIon con FERNANDO MEITER
Por Eduardo Cassullo

La explotación de Vaca Muerta constituye uno de los vectores estratégicos más relevantes para la transformación de la economía argentina y su inserción regional en las próximas décadas.
Como una de las mayores formaciones de shale oil y shale gas del mundo, su desarrollo a escala permite fortalecer de manera sustantiva la seguridad energética, reducir la dependencia de importaciones y estabilizar el balance externo mediante un flujo creciente de exportaciones de hidrocarburos.
En el plano macroeconómico, Vaca Muerta puede convertirse en una fuente estructural de ingreso de divisas, con impacto directo sobre la balanza comercial, la recaudación fiscal y la previsibilidad cambiaria.

A su vez, impulsa una fuerte dinamización del entramado productivo, generando demanda para proveedores industriales, servicios tecnológicos, logística, metalmecánica y construcción, con efectos multiplicadores sobre el empleo calificado y la inversión privada.
A nivel regional, su explotación posiciona a la Argentina como un hub energético del Cono Sur, con capacidad de abastecer a países vecinos a través de gasoductos, exportaciones de GNL y derivados, reforzando la integración energética y la competitividad industrial de la región.
Asimismo, el desarrollo de Vaca Muerta acelera procesos de aprendizaje tecnológico, transferencia de know-how y articulación público-privada, claves para fortalecer capacidades locales y escalar hacia cadenas de mayor valor agregado.

Desde la perspectiva de los recursos humanos, el desarrollo de Vaca Muerta plantea un desafío y una oportunidad central en materia de empleo, formación y reconversión laboral. La operación eficiente de yacimientos no convencionales requiere nuevos perfiles técnicos y profesionales —operarios especializados, técnicos en automatización y mantenimiento avanzado, ingenieros, analistas de datos y especialistas en seguridad, ambiente y energía— impulsando la creación de nuevos oficios y demandando programas sistemáticos de capacitación, certificación y articulación con universidades, institutos técnicos y centros de formación profesional. Este proceso no solo eleva la calidad del empleo, sino que también contribuye a construir capacidades laborales transferibles a otros sectores estratégicos de la economía.
En este contexto, y frente a la inminencia de la puesta en marcha a mayor escala de Vaca Muerta —enmarcada en un proceso más amplio de transformación de la política económica, que incluye desregulaciones, búsqueda de equilibrio fiscal, reducción del riesgo país y nuevos mecanismos de promoción de inversiones como el RIGI— resulta particularmente valioso incorporar la mirada de Fernando Meiter.
Con una extensa trayectoria profesional vinculada al análisis económico, la gestión empresaria y la evaluación de proyectos de inversión en sectores estratégicos, Meiter aporta una visión integral que articula macroeconomía, energía e incentivos a la inversión productiva
La ven en https://youtu.be/2lGLNNceCnk

