FCEyN/CONICET: DE LA MANDIOCA Y LA YERBA MATE A UN BIOPLASTICO ARGENTINO

Ciencia argentina transforma mandioca y yerba mate en un material biodegradable con potencial ambiental y productivo.da

opor

Investigadoras de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrollaron un film biodegradable elaborado a partir de almidón de mandioca y yerba mate, capaz de degradarse en aproximadamente cinco semanas en condiciones de compostaje.

El desarrollo busca responder a dos desafíos: ofrecer una alternativa más sustentable a los plásticos convencionales utilizados en envases de alimentos y, al mismo tiempo, generar mayor valor agregado a partir de materias primas producidas en la Argentina.

El material fue desarrollado en el Laboratorio de Polímeros y Materiales Compuestos de la UBA. Su fabricación comienza con una mezcla de fécula de mandioca y plastificantes naturales, que se procesa mediante una extrusora. Allí, la combinación de temperatura y presión permite obtener un material termoplástico moldeable. Posteriormente, una prensa hidráulica transforma ese material, mediante calor y presión, en el film biodegradable.

Una de sus principales ventajas aparece al final de su vida útil. Mientras que un film plástico convencional puede tardar entre 100 y 500 años en degradarse, el desarrollado por las investigadoras de la UBA puede descomponerse en alrededor de cinco semanas, siempre que sea sometido a condiciones adecuadas de compostaje.

La búsqueda de alternativas resulta especialmente relevante frente a la dimensión del problema global: cada año se producen alrededor de 400 millones de toneladas de plástico, de las cuales solo una pequeña proporción se recicla. Gran parte del resto permanece durante décadas en rellenos sanitarios, cursos de agua, océanos y otros ambientes naturales.

Pero el proyecto tiene también una dimensión productiva. La utilización de fécula de mandioca y yerba mate abre la posibilidad de desarrollar nuevas aplicaciones industriales para materias primas estrechamente vinculadas con las economías regionales, particularmente las del nordeste argentino.

Como ocurre con muchas innovaciones surgidas de la investigación científica, el próximo desafío será avanzar del laboratorio hacia una producción competitiva a escala industrial. Si ese recorrido resulta viable, el desarrollo podría reunir tres objetivos especialmente relevantes: reducir el impacto ambiental de los plásticos, incorporar innovación tecnológica y generar mayor valor a partir de recursos producidos en la Argentina.

NADA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio